Sé que este es un blog de estilo personal… pero esta es una historia que hoy quisiera compartir con ustedes. Lo hago también porque quiero guardar en una nota todos los sentimientos que tengo hoy y poder recordarlos a través de este post dentro de muchos años. Esta es la historia de amor que se esconde en el ultimo tatuaje que llevo en mi piel.

EL MOMENTO DE DECIR ADIOS

Recuerdo haberme “preparado” para un momento como este, haber pensado y recreado el cómo sería y cómo me sentiría cuando pasara, recuerdo luego de hablar conmigo misma haber dicho ” bueno aún falta mucho para que ocurra”… y es cuando ocurre que toda tu “preparación” no tiene ni un porcentaje de parecido a lo que ibas a sentir en la realidad, no hay nada que te pueda preparar para dejar partir a un ser que amas, no hay nada…

15 años después de su hermosa compañía, mi mascota, hermana, compañera y amiga me dejó.
A algunos les puede parecer tonto, pero quizá ellos aún no han tenido la oportunidad de disfrutar del amor más real que solo una mascota puede darte.
Mi bella pastor Alemán me dejó, un día que jamás pude haberlo sospechado, un día que me llenó de culpa y me hizo sentir el vacío más grande y el dolor en el corazón más profundo que pude sentir.

Su nombre era Dolly. Ella llegó a mi casa cuando yo tenía 8 años, me dejó a mis 24 años. Murió de viejita, tenía más de 100 años perrunos, muchos años junto a ella como para no sentir que el corazón se me parte en pedasitos cuando la recuerdo.

Pensé que no podría superar el dolor de su perdida, me dijeron que tenga paciencia, que recordar los momentos que pasamos me iba a hacer sentir mejor, yo no entendía como, si solo pensarla me llenaba los ojos de lagrimas y me cerraba la garganta.

Hoy, varios meses después de su partida me siento más tranquila, no creo haberlo superado, pero mi corazón ya está más tranquilo. Quizá suene ridículo, pero me la imagino jugando en el cielo con más perritos, creo que es nuevamente joven y puede correr y saltar como antes, quiero seguir creyendo que el día que yo muera la podré volver a ver.

Unos meses antes que ella se vaya me había mudado con mi familia a un pequeño departamento pues estaban remodelando algunas cosas de mi casa de siempre. Ella no pudo irse con nosotros asi que la dejamos en casa.
Mi mamá religiosamente iba a visitarla cada uno de los días, yo por motivos de trabajo trataba de darme tiempo para ir a verla.

El día anterior a que ella nos deje yo tenía planeado ir a visitarla, iría de noche, pero en el transcurso del día me enteré que una de sus patitas no estaba bien, que había empezado a cojear (ella tenía 15 años ya muchas cosas le empezaban a fallar, sobre todo las caderas que es muy común de esta raza), como me enteré de eso preferí no ir por la noche y dejarla descansar, no quería que al verme se quisiera mover y se lastimara más, asi que decidí ir al día siguiente.

Lastimosamente ese día nunca llegó, ella falleció a eso de las 5 o 6 de la mañana y fue mi papá que al ir temprano a ver los avances de la casa nos dio la mala noticia.

Juro que no me lo esperaba, parecía mentira, no podía ser que ya había llegado el día para el que supuestamente me había “preparado”.

Fue difícil no solo para mí, para mis hermanas, para mi papá y sobre todo para mi mamá, verlos tan tristes me rompía el corazón y me daba cuenta de lo valiosa que había sido ella para nuestras vidas. Ella no era solo un perro, era mi familia.

Aún recuerdo cuando estábamos a punto de llegar al lugar donde la enterraríamos, pues pasé por el momento más extraño de mi vida.
Mi hermana volteó a verla (ella estaba dentro de una caja en la parte de atrás del auto) y le dijo “Ya llegamos Dolly”, fue en ese momento en que mi cuerpo entro en un estado de ansiedad, mi respiración empezó a agitarse y comencé a llorar descontroladamente, no podía parar… de pronto deje de sentir las piernas y las manos, mis hermanas preocupadas me pedían que me calme, que respire, pero era imposible, estaba segura que iba a desmayarme en cualquier momento, recuerdo haberle pedido a Dios que no me deje desmayar porque debía darle el último adiós a mi pequeña… me lo concedió, respiré profundo y poco a poco empecé a sentir mis extremidades.

Cuando llegamos pude despedirme de ella, le dije cuanto la amaba y cuanto la iba a seguir amando, le di un besito y la deje ir.

Fue para toda mi familia un momento muy triste, un momento que aún me cuesta recordar.
Ella se fue con todo lo que tenía, sus juguetes, sus lacitos que le poniamos para que se vea más bella y unas rosas blancas.
Yo me quedé con su medallita que pienso enmarcarla y con uno de sus lacitos que ahora cuelga de la puerta de mi habitación.

Así terminó el día y todo parecía mentira, lloraba pidiendo un día más, solo uno en que pueda verla y tocarla. Debo confesarles que me deprimí muchísimo, no había momento en el que no quisiera llorar y ocurrió asi por más de 6 meses.

De pronto llegó la noche y la hora de dormir, lloré hasta quedarme dormida y me desperté varias veces en la madrugada pidiendo verla aunque sea como un pequeño fantasma sentada bajo mi cama. Al final no fue necesario despertarme más, pues ella se apareció en mis sueños. Recuerdo haber estado soñando alguna cosa no muy especial y que de pronto se pusiera todo mi sueño en blanco, Dolly aparece y se sienta frente mio, era más joven y me mira con su carita dulce de siempre, cuando la veo la acaricio y le doy un muy fuerte abrazo mientras le digo que la amo mucho, que la voy a extrañar y que venga a visitarme cuando quiera, ella movía su cola y se veía tan feliz que me hizo sentir muy feliz a mi.
Recuerdo despertar de aquel sueño y solo sonreír.

Siempre creeré que se vino a despedir de mi y a quitarme la culpa de no haber ido a visitarla el día anterior a que se vaya.
Hasta hoy me pregunto que hubiese pasado si hubiese ido ese día, me hubiera dado cuenta que se iba a ir?

Pues ella es mi historia de amor y el motivo de mi último tatuaje, el que prometí contarles.
Me gustan los tatuajes, ya tengo varios en mi cuerpo y siempre me he tatuado momentos y sentimientos que quiero guardar como recuerdos en mi piel y su recuerdo no podía faltar. Es una historia triste por su partida, pero su existencia en mi vida ha sido una de las más felices que me ha tocado vivir y el día que tenga hijos haré que vivan la experiencia de tener una mascota, pues Dolly me enseñó muchas cosas, como el disfrutar de un simple momento en el parque sintiendo el aire y observando como las aves pasan por entre los arboles, disfrutar también de las nuevas experiencias, como cuando conoció el mar por primera vez (su rostro al ver el mar ir y venir era increíble) Me enseño a ser paciente y comprensiva cuando empezó a hacerse más viejita y sobre todo me enseño que es amar incondicionalmente.

No puedo mentirles, pese a que la recuerdo con mucho amor, hablar o escribir sobre ella, como lo hago justo ahora, me llena los ojos de lagrimas…

Le dediqué un poema que dice asi:
” Si las lagrimas formaran una escalera
y los recuerdos un camino,
subiría la escalera al cielo
para traerte de vuelta conmigo”

Y el artista que puso esto en mi piel fue mi tatuador de siempre y gran artista Wilo.
Les dejaré al final todos los datos de él por si están pensando en tatuarse.

Quizá algunos de ustedes han perdido a un padre, una madre, un hermano y no puedo imaginar el dolor que se debe sentir. Quizá a algunos como yo hemos vivido la muerte de nuestro mejor amigo(a) y pienso que para muchos ha sido también algo muy difícil.
Si en estos momentos te encuentras pasando un momento como este, ten mucha fuerza, es verdad que es un momento muy difícil para el corazón y el alma, pero también es verdad que al final te quedas con los más lindos recuerdos.

Solo me queda esperar el día en que la vuelva encontrar en el cielo y no duden en que le daré el más grande abrazo de oso DE LA VIDA!

Para ella con amor

Besos, Yayi